14/10/09

Tosca

14/10/09 0
La Tertulia de La Nueva España en torno a Tosca

18/9/09

Tertulia en torno a Ariadna en Naxos

18/9/09 0
Las tertulias de ópera en La Nueva España en torno a Ariadna en Naxos, con la participación de Gerardo Herrero.

15/9/09

Ariadne bufa

15/9/09 0
Crítica sobre la "Ariadne auf Naxos" en La Voz de Asturias.
http://www.lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=514956

AURELIO M. SECO
Ariadne auf Naxos inauguró la temporada de ópera del Campoamor con una versión escénica atractiva de ver pero un tanto equivocada en su concepto, una correcta dirección musical de Sachio Fujioka y un elenco de intérpretes que obtuvo resultados artísticos bastante dispares, dentro de un buen nivel lírico general. Para la producción se quiso contar con Philippe Arlaud, que fue el encargado de la iluminación, escenografía, vestuario, dirección de escena e incluso de interpretar a el Mayordomo. Entre lo positivo está la escenografía, que vistió bien la producción, sin grandes alardes. Las dos grandes piezas arquitectónicas presentes durante toda la noche parecían estar pensadas según la dramaturgia de la ópera, con unas formas que, aunque adecuadas para encajar, no terminaron de hacerlo nunca, como lo culto y lo superficial, lo mítico y lo real, lo dramático y lo cómico. La estética fue abstracta, alejada del palacio que el hombre más rico de Viena tendría en el siglo XVIII, y un poco surrealista, aunque sólo sea por las butacas clavadas en las paredes y una estética que podría recordar a Dalí, por los labios al estilo de los de Mae West. Lo más atractivo llegó al final, con una especie de lluvia de labios que parecían proteger el recién nacido amor entre los protagonistas, justo en el momento en el que más apetecía contemplarlo. Pero lo que no gustó fue el concepto del director, que optó por convertir una obra simbólica e irónica en una bufonada llena de algunas cosas fuera de lugar. En su versión, el drama y la comedia no logran coexistir, sino que lo bufo lo contagia todo. Esto restó profundidad a los aspectos más dramáticos y simbólicos del argumento. Con esta ópera, Strauss y Hofmannsthal muestran que hay tanta verdad en el mito como mentira en la realidad, y denuncian las incoherencias y caprichos de los mecenas. Pero Arlaud se olvida de lo dramático y de otras muchas cosas. Sin venir a cuento, la obra comienza con una bofetada entre dos protagonistas, más tarde vemos a un profesor de música más parecido a Juan Tamariz que a lo que en la ópera representa el personaje; luego introduce unos cuantos gestos lascivos sin necesidad --en una historia que en absoluto los necesita ni va de eso-- quizás para hacer reír más, cuando tampoco es una ópera ideada para resultar graciosa. Llevado por una inusual energía, convierte las situaciones en tal cantidad de acciones a la vez y una tras otra, que se lía todo demasiado. Hay un continuo movimiento nervioso, contagioso y exagerado, que influye negativamente en las interpretaciones. Al final del prólogo observamos que al Compositor le da un ataque al corazón, cosa inventada que no era necesaria, y mucho menos que acto seguido se presentase un bombero. La sutil gracia de Zerbinetta y su coquetería la convierte Arlaud en otra cosa, pretendidamente graciosa y mucho más carnal. Introduce a todo un grupo de fornidos bomberos, que también podrían ser albañiles o ingenieros, porque no están en el libreto, y pone a la pobre Zerbinetta a tocarles su manguera, literalmente, exagerando otra vez su condición. Como parte del público no se conoce la ópera ni entiende alemán, pasa por alto aspectos como que, cuando Ariadna habla del bastón de Baco éste no lo tiene, o que haya desaparecido la cueva en la que se debería hallar Ariadne, y hace el juego fácil de emborrachar a varios comediantes, por lo de Baco. Algunos directores de escena deberían tomar ejemplo de lo que dejó escrito Schumann a sus alumnos: "Toca siempre como si un gran maestro te estuviese viendo". Al trabajo de Arlaud habría que ponerle al lado a Hofmannsthal y al propio Strauss vivos, supervisando su interesante lectura , a ver si duraba dos segundos en el cargo. Pero como ambos han muerto y lo que se lleva ahora es la incoherencia, además consentida por propios y extraños, pues Arlaud se va de Oviedo creyendo que ha hecho un gran trabajo, y parte del público tan tranquilo a sus casas hablando de los gigantescos labios del final de la obra. Por desgracia, esta es buena parte de la realidad que hoy abunda, y no sólo en Asturias. Katharine Goeldner dibujó un Compositor joven, sensible y coherente, con una preciosa línea de canto, interpretada con sumo gusto. Fue la más aplaudida por el público junto a Gillian Keith, en una velada acogida con bastante frialdad, en parte por el estilo de Strauss, pero también porque el nivel no consiguió levantar a la gente de sus butacas. Keith fue una gran Zerbinetta en un papel dificilísimo. En escena estuvo perfecta, por su jovialidad, acusada comicidad y dotes interpretativas. Incluso ayudó su muy apropiado físico. En lo lírico logró colmar las expectativas del personaje, llegó al difícil RE sobreagudo y a su MI floreado desenvuelta y con holgura, y aún así, todavía el personaje dio la sensación de necesitar algo más de exquisitez expresiva. Vesselin Stoykov no logró hacer creíble su interpretación del Profesor de música, necesitado de más peso lírico y escénico. El dúo de protagonistas formado por Richard Margison y Emily Magee no estuvo a la altura lírica de sus papeles, siendo como son, dos notables intérpretes. No consiguieron llenar la complejidad vocal de sus personajes, ni transmitir su profunda carga emocional al público. Marc Canturri estuvo muy acertado en el papel de Harlekin, en escena y cantando, gracias a una bonita voz de barítono de notable volumen, que supo adecuar muy bien al personaje. Tanto él como sus compañeros de escena, Juan Noval-Moro, Marc Pujol y Juan Antonio Sanabria fueron uno de los grandes alicientes de la producción, por su adecuación lírica y frescura interpretativa. También lo hizo bien José Manuel Díaz como un Lacayo. Algo más irregular resultó el trabajo de Susana Cordón, Mireia Pintó y Olatz Saitua, que construyeron unas ninfas demasiado nerviosas y bruscas, cuando la línea de su canto debería haber sonado más uniforme, empastada y delicada. Desde luego, no ayudó el maratón escénico al que se vieron sometidas. Francisco Vas fue un Maestro de danza soberbio, en escena y cantando, y Marcos García, un Peluquero sobrado de calidad. Fujioka parece haberse especializado en las orquestas de cámara. Tras su trabajo en The turn of the screw , volvió a ofrecer su buena cara interpretativa, aunque algo menos conseguida. Más bien habría que hablar de corrección, tanto en su caso como en el de la Oviedo Filarmonía. Resultó agradable ver entre sus miembros a Gabriel Ureña, una de nuestras más firmes promesas del violonchelo. La versión dejó ver la intención de director y orquesta, pero no fue suficiente para dar vida a la complejidad del recitativo de la obra, ni a la atmósfera wagneriana del segundo acto. También se podría haber mejorado un poco su factura instrumental.

13/9/09

Arlaud y Nucci

13/9/09 0

(artículo publicado en La Nueva España el 12 de septiembre de 2009)


Arlaud y Nucci

Por Carlos Glez. Abeledo


Casi recién llegado de La Coruña, donde tuve la oportunidad de asistir junto a otros aficionados asturianos a un soberbio recital de Leo Nucci y a una notable representación de I Puritani, me encuentro con unas declaraciones en este mismo medio -sábado, 5 de septiembre, pág. 7- de Philippe Arlaud, responsable de la dirección escénica de la ópera Ariadne auf Naxos con la que se inaugura la temporada ovetense. Entre otras lindezas dice este señor: “No negocio con el cantante, si se niega a hacer algo, lo echo”. Vemos pues en qué consiste el tan mal utilizado concepto de obra de arte total, referido a la ópera, compendio de varias disciplinas artísticas, y por tanto, consecuencia de una intensa labor de equipo. El equipo, en este caso, es únicamente el Sr. Arlaud, por encima de cualquier otro integrante de la producción, incluido el director musical.

El artículo no tiene desperdicio y es una clara muestra de los derroteros por los que discurre hoy la ópera, dominada desgraciadamente por personajes como el Sr. Arlaud con el consentimiento de muchos responsables de teatros, directores artísticos y presidentes de entes organizativos, el silencio vergonzante también de muchos directores de orquesta, cantantes y músicos, y el aplauso cómplice de las personas que ejercen la crítica operística, que en su mayoría no tienen ni de lejos los conocimientos necesarios para ejercer la misma. Sinceramente creo que estas declaraciones deberían tener adecuada respuesta. No la mía, a la postre un simple aficionado como tantos otros, sino la de algún responsable o patrocinador de la temporada al que como mínimo le sorprendan los modos, de un absolutismo total, de este “artista” que ningunea al director musical, ofende a los cantantes y enmienda sin ningún rubor la plana nada menos que a Richard Strauss y Hugo von Hofmannsthal, autores de la música y el texto de Ariadne.

En contraposición es oportuno traer a colación las manifestaciones efectuadas por Leo Nucci tras su Rigoletto del pasado mes de junio en el Teatro Real, en donde se enfrentó a la responsable escénica de dicha representación, que cambiaba de época (no podía ser de otra manera) la historia escrita por Piave. Al respecto Nucci afirmaba que en la ópera "la dramaturgia está en la partitura, y cuando uno canta lo que debe hacer es leer lo que escribió el autor". Sobre la actual moda de los directores de escena que quieren ser autores a toda costa, dice: “Es un abuso y una arrogancia apropiarse de la inteligencia de los otros (los autores), y eso es lo que hacen los directores de escena”. Acerca de su desencuentro con la directora, que no quería que saliese con joroba y cojeando, tiene "clarísimo" que la dirección que necesita su papel la pautó milimétricamente Verdi hace 158 años. Por eso él se empeña en cantar con joroba: "Rigoletto es un hombre horriblemente deforme y, si eso no se comprende, ni la historia, ni la música, que cada vez que él entra marca sus desacompasados pasos, tiene sentido". Nucci concluye: “Los directores de ópera son unos arrogantes y unos abusones". Es obligado precisar que la función en la que intervino Leo Nucci fue un éxito arrollador, con el primer “bis” de la historia reciente del Real (la ya famosa “vendetta”), mientras que el resto de funciones, que fueron unas cuantas, pasaron sin pena ni gloria.


4/7/09

Aún hay divos

4/7/09 0
Artículo de Carlos G. Abeledo en La Nueva España

El extraordinario recital de la pasada semana en el teatro Campoamor protagonizado por José Cura y Elina Garanca y organizado por Cajastur a beneficio de la Fundación Banco de Alimentos de Asturias ha tenido la virtud de reafirmarnos unas cuantas cosas, que no me resisto a dejar de comentar. En primer lugar, certificar una vez más la acertada y generosa política cultural y social de la primera entidad financiera asturiana, que aun en tiempos de crisis se atreve a ofrecer un espectáculo lírico de primerísimo orden a unos precios que ya quisieran en otras ciudades españolas, por no hablar de las extranjeras. Y esto hay que agradecerlo a pesar de que en Oviedo estamos mal acostumbrados por la generosidad del Ayuntamiento y de otras instituciones, que permiten al aficionado disfrutar en muchas ocasiones de buenos espectáculos musicales a precios muy moderados.

En segundo lugar, hemos de lamentar que ni siquiera el loable destino de los ingresos de taquilla, otro gran acierto de la entidad organizadora, moviera al aficionado a asistir en masa al concierto de dos de las más acreditadas figuras de la lírica internacional. Sabemos de siempre que el en teoría muy arraigado sentimiento lírico ovetense no se manifiesta con el mismo fervor en los conciertos y recitales como en las representaciones operísticas de la temporada oficial. El análisis de ello pienso que sería, sociológicamente al menos, un buen tema para una tesis doctoral. La asistencia al teatro fue más que escasa, lo cual, tratándose de uno de los mejores tenores de las dos últimas décadas, que además nunca había cantado en Oviedo, y de la mezzosoprano de más proyección internacional de los últimos años, nos hace poner seriamente en duda, al menos cuantitativamente, esa pretendida afición ovetense por la lírica. En tercer y último lugar, me congratula enormemente como aficionado comprobar que en estos sorpresivos tiempos que nos toca vivir en la lírica, en donde parece más importante el continente que el contenido, el ropaje que la autenticidad canora y los elementos colaterales del espectáculo operístico que los aspectos puramente musicales, todavía hay artistas que únicamente con su voz y arte por delante son capaces de enardecer y emocionar a quienes tienen la fortuna de poder escucharlos.

El concierto, de una exquisitez absoluta a pesar de ciertos resabios fuera de estilo del tenor, con una OSPA que sonó en muchos momentos como pocas veces se ha escuchado (mérito indudable del maestro Chichon, a pesar de los pocos ensayos de que dispuso), en seguida encandiló al respetable, que jaleó a los artistas con continuos bravos y ovaciones. Algunos detalles escénicos de indudable buen gusto y oportunidad (entradas y salidas de los cantantes, por ejemplo) ayudaron también al buen fin del espectáculo, a pesar de lo angosto del escenario. En definitiva, quiero creer que mientras existan cantantes como José Cura y Elina Garanca los aficionados aún tendremos esperanzas de que las cosas vuelvan a su cauce y el «desmadre» operístico actual pase a mejor vida. Aún hay divos, y éstos, mal que les pese a algunos, son la salsa de la ópera.

Carlos G. Abeledo

17/4/09

Intervención de Carlos G. Abeledo

17/4/09 0
Intervención del Presidente de Foro Opera 1011, Carlos G. Abeledo, en la Asamblea Anual de la Asociación de Amigos de la Ópera de Oviedo.

Sr. Presidente. Miembros de la Junta Directiva. Estimados socios:

La Asociación ha traspasado a la Fundación Ópera de Oviedo la gestión y desarrollo de su Temporada de Ópera. Es un tema ya conocido y aprobado en su día sobre el que no nos vamos ahora a pronunciar. Vamos a suponer que era necesario o al menos conveniente para un mejor desenvolvimiento de la temporada. Dicho esto, no podemos dejar de apuntar que la ABAO gestiona directamente su temporada sin Fundación de por medio, manejando unos presupuestos que ya quisiéramos para nosotros, en su mayoría provenientes también de las administraciones públicas.

El caso es que con este sistema poca capacidad de actuación nos queda a los socios de la AAAO. Mas bien ninguna. Las cuentas que podemos aprobar, las de la propia Asociación, carecen de relevancia, así como su presupuesto anual. No podemos tampoco en rigor influir sobre la programación, que también es cosa de la Fundación. Recordamos cuando todavía hace pocos años era en la Asamblea anual donde los socios nos enterábamos de la programación de la temporada siguiente. Programación que al día siguiente salía publicada en la prensa para conocimiento del público en general, y no como ahora en que nos enteramos junto al resto de aficionados por la prensa bastante antes de la celebración de la Asamblea. Es decir, hablando claro, somos meros comparsas, que pintamos bien poco, sin ninguna posibilidad real de influir en las decisiones con nuestra opinión.

El derecho al pataleo (o a mostrar el zapato), que es lo que nos queda, no queremos que se limite al teatro cuando la representación, por su calidad, mejor dicho, por su falta de calidad, se haga acreedora de ello. De nuestra disconformidad con la actual situación queremos que al menos también quede constancia en esta Asamblea, al igual que lo denunciamos siempre que tenemos ocasión en otros foros. Para eso hemos constituido Foro Ópera 1011, para canalizar el descontento de muchos aficionados con la forma de llevar la Temporada por Uds. Estos aficionados son a su vez los que votaron en las últimas elecciones a la candidatura alternativa, y suponen, no lo olviden, un 46 % de los asociados que ejercieron su derecho al voto. Yo creo que mejor encuesta que esa no la hay. Las encuestas son fáciles de manipular y admiten todas las interpretaciones que se quiera. Y digo esto a raíz de la noticia aparecido hace pocos días en la prensa acerca de una encuesta efectuada a los aficionados durante las representaciones de la temporada pasada. Basándonos en los datos puramente objetivos que se han publicado y aplicando sencillos principios de análisis estadístico, la distribución resultante está claramente ubicada en posiciones mas cercanas a nuestros postulados, que a las que Uds. defienden.

Por ello, en mi nombre y en el del grupo de personas a las que represento, con todo respeto, les decimos:

1º Que reprobamos su gestión en la Fundación Ópera de Oviedo como responsables de la programación de la Temporada 2008-2009, en lo referente al elenco vocal de La Boheme, las escenografías del Barbero y el Ballo, y la coincidencia en la misma temporada de dos obras de los años cincuenta del pasado siglo, que si bien pueden tener su razón de ser en temporadas mas largas, en la nuestra, con solo cinco títulos, no. Supone un 40% de la programación, lo cual nos parece excesivo e inadecuado.

2º Les pedimos que respeten la tradición e historia de la Temporada ovetense, a la que es bueno incorporar, como las distintas directivas han ido haciendo a lo largo de los años, lo bueno que los tiempos actuales permiten e incluso demandan en cuestiones escénicas y de organización, pero sin caer en los errores y modernismos transgresores tan de moda hoy, por mucho que estén a la orden del día en teatros y temporadas de mas importancia que la nuestra.

3º Que moderen su modo de gestionar la temporada, haciendo que lo que oigamos y veamos mantenga de verdad el necesario equilibrio entre música y escena, sin olvidar lo que es mas importante, que es el respeto a los autores. Miren, de nuestro grupo se dicen muchas cosas: lo último que estamos apoyados por el PSOE para intentar llevar la ópera a la Laboral. Por supuesto que eso es rotundamente falso. Al igual que otras cosas que se dijeron cuando las elecciones. Lo que sí es cierto, en nuestra opinión, es que Uds. no buscan el equilibrio entre música y escena. Uds. claramente están decantados a favor de la escena, y además, de una escena en muchas ocasiones de una zafia vulgaridad. Es una opción, desgraciadamente de moda hoy en otros muchos sitios. Pero díganlo claramente y no intenten engañar al aficionado. Y sí, es verdad, nosotros queremos ver en el Campoamor a los más relevantes cantantes. No nos vale la excusa de su elevado “cachet” (en cualquier caso el que merecen) para no traerlos, pues actúan con normalidad en temporadas españolas similares a la nuestra. Evidentemente si el presupuesto es escaso y se invierte gran parte del mismo en novedosas producciones escénicas, muchas de ellas de escasa o nula calidad, no habrá dinero para buenos cantantes. Porque, vamos a ver ¿no hubiera sido mas conveniente gastar el dinero que se invirtió en un nuevo vestuario para La Bohème, simplemente por decir que se trasladaba la acción al Mayo del 68, en traer otro tenor? ¿Tan difícil es tener algo de mano izquierda con los cantantes y flexibilidad con los ensayos de las grandes figuras, para que hubiéramos podido ver, como estaba previsto, a Inva Mula? Querer es poder, y lo demás son cuentos.

En fin, para terminar les diré que en mi opinión con sólo un poco de ese equilibrio que Uds. dicen que tienen y del cual en nuestra opinión carecen absolutamente, contentarían de verdad a la gran mayoría de los socios, que es a lo que creo que cualquier directiva debe aspirar, y lo que el sentido común pide. Mientras sigan por la línea actual seguiremos mostrando nuestra disconformidad, mal que les pese. Eso sí, con educación, como siempre hemos hecho.

16/4/09

Asamblea anual de la AAOO

16/4/09 0

Repercusión en la prensa de la Asamblea anual de la Asociación de Amigos de la Ópera de Oviedo



 
◄Design by Pocket►